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Síntomas de la enfermedad de la garrapata en perros: 7 señales de alerta
¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de la garrapata en perros?
Los síntomas de la enfermedad de la garrapata en perros pueden ser muy variados y, al principio, incluso pueden parecerse a los de otras enfermedades.
Algunos de los signos más frecuentes son el decaimiento, la fiebre, la pérdida de apetito y la debilidad. En determinados casos también pueden aparecer encías pálidas, pequeños puntos rojos o moretones en la piel, sangrado, pérdida de peso o cansancio marcado.
El problema es que estos síntomas no permiten saber por sí solos qué enfermedad tiene el perro. Por eso, si existe antecedente de exposición a garrapatas y notas que tu mascota ya no está como siempre, lo recomendable es buscar orientación veterinaria.
Las 7 señales de alerta que no conviene dejar pasar
1. Está más apagado de lo normal
Conoces a tu perro. Sabes si normalmente corre hacia la puerta cuando llegas, si espera su paseo o si busca jugar contigo.
Por eso, un cambio repentino puede llamar la atención. Si de repente pasa mucho tiempo acostado, parece sin ganas o ya no responde con la misma energía de siempre, vale la pena observarlo con cuidado, especialmente si recientemente tuvo contacto con garrapatas.
2. Tiene fiebre
La temperatura corporal normal de un perro suele encontrarse aproximadamente entre 38 y 39,2 °C. Una temperatura superior puede indicar fiebre, aunque siempre debe interpretarse teniendo en cuenta el estado general del animal.
No es suficiente tocarle la nariz para saber si tiene fiebre. Si necesitas comprobar su temperatura, debe utilizarse un termómetro adecuado y, ante una lectura anormal, consultar con el veterinario.
3. Dejó de comer o come mucho menos
Un perro puede saltarse una comida ocasionalmente y no necesariamente significa que esté enfermo. La situación cambia cuando la falta de apetito persiste o aparece junto con otros signos como decaimiento, fiebre o debilidad.
Si tu perro deja su comida durante más de un día o prácticamente no quiere comer y además ha estado expuesto a garrapatas, es recomendable consultar.
4. Sus encías están más pálidas
Levanta suavemente el labio de tu perro y observa sus encías. Normalmente deben tener un tono rosado relativamente uniforme.
Si notas que están muy pálidas, blanquecinas o grisáceas, especialmente si el cambio aparece junto con debilidad o decaimiento, no conviene esperar en casa. Algunas enfermedades transmitidas por garrapatas pueden estar relacionadas con alteraciones en la sangre, incluida la anemia.
5. Aparecen puntos rojos, moretones o sangrado
Pequeños puntos rojos en la piel o las encías, moretones que no recuerdas que se haya hecho o sangrado por la nariz pueden ser señales que requieren atención veterinaria.
En enfermedades como la ehrlichiosis pueden producirse alteraciones en las plaquetas, células que participan en la coagulación de la sangre. Por eso, la aparición de sangrados o manchas inusuales no debería pasarse por alto.
6. Pierde peso o se cansa con facilidad
¿Tu perro está adelgazando sin que hayas cambiado su alimentación? ¿Se cansa durante un paseo que antes hacía sin problema? Estos cambios también merecen atención.
La pérdida de peso y la debilidad pueden aparecer por muchas razones diferentes. Sin embargo, si existe antecedente de garrapatas, es importante mencionarlo durante la consulta para que el veterinario pueda valorar todas las posibilidades.
7. Simplemente “no es el mismo”
A veces no existe un síntoma concreto que puedas señalar. Simplemente notas que tu perro está diferente.
Duerme más, ya no quiere salir, se esconde, está menos interesado en lo que ocurre a su alrededor o dejó de buscarte como normalmente lo hace.
Esa percepción también cuenta. Tú conoces mejor que nadie el comportamiento habitual de tu mascota. Si algo cambió y no sabes explicar exactamente qué es, es válido consultar.
¿Encontrar una garrapata significa que mi perro está enfermo?
No necesariamente. Encontrar una garrapata adherida a la piel significa que hubo exposición al parásito, pero no permite afirmar por sí solo que exista una enfermedad.
El riesgo depende de diferentes factores, como el tipo de garrapata, si estaba infectada y las circunstancias de la exposición. Algunas garrapatas pueden transmitir bacterias o parásitos capaces de provocar enfermedades, mientras que otras no necesariamente producen una infección.
Por eso, si encuentras una garrapata, lo recomendable es retirarla cuanto antes y mantener vigilado al perro durante las semanas siguientes. Si aparecen cambios en su comportamiento, apetito, temperatura o estado general, consulta con un veterinario.
¿Qué enfermedades pueden transmitir las garrapatas a los perros?
Las garrapatas pueden transmitir diferentes microorganismos. Entre las enfermedades que pueden afectar a los perros se encuentran la ehrlichiosis, la anaplasmosis y la babesiosis.
La ehrlichiosis canina, por ejemplo, está asociada principalmente con la bacteria Ehrlichia canis y puede producir alteraciones en las células sanguíneas. La anaplasmosis y la babesiosis son enfermedades diferentes y requieren una valoración específica.
Esto es importante porque no existe un único tratamiento para “la enfermedad de la garrapata”. El diagnóstico debe determinar qué está ocurriendo antes de establecer el manejo adecuado.
¿Cómo quitar una garrapata a un perro?
Si encuentras una garrapata adherida a la piel de tu perro, puedes retirarla con cuidado utilizando unas pinzas de punta fina o un extractor diseñado para ello.
- Utiliza pinzas de punta fina o un extractor de garrapatas.
- Sujeta la garrapata lo más cerca posible de la piel, evitando apretar su cuerpo.
- Tira hacia arriba de manera firme y constante, sin aplastarla ni hacer movimientos bruscos.
- Después de retirarla, limpia la zona y lávate bien las manos.
- Si es posible, conserva la garrapata en un recipiente cerrado por si el veterinario considera útil identificarla.
No es recomendable aplicar aceite, alcohol, vaselina, fuego u otras sustancias para intentar que la garrapata se desprenda. Estas prácticas pueden irritar la piel y no son un método adecuado para retirarla.
Tampoco conviene esperar a que la garrapata se desprenda sola. Revisar regularmente el pelaje y retirarla cuanto antes cuando se encuentre adherida forma parte de una buena prevención.

La extracción cuidadosa de las garrapatas ayuda a reducir los riesgos para la salud del perro. Si tienes dudas sobre cómo hacerlo, consulta con un veterinario.
¿Cuánto tarda en aparecer la enfermedad después de una picadura de garrapata?
El tiempo puede variar dependiendo de la enfermedad transmitida y de las características de cada perro. En el caso de la ehrlichiosis, los signos de la fase aguda pueden aparecer aproximadamente entre una y tres semanas después de la infección.
Además, algunos perros pueden atravesar períodos en los que presentan pocos signos visibles. Por eso, que tu mascota parezca estar bien después de encontrar y retirar una garrapata no significa necesariamente que se haya descartado cualquier problema.
Si existe una exposición frecuente a garrapatas, los controles veterinarios pueden ser importantes. El veterinario puede decidir si es necesario realizar un hemograma u otras pruebas según los antecedentes y los signos que presente el animal.
¿Cuándo llevar a mi perro al veterinario?
Hay situaciones en las que no conviene esperar para ver si el perro mejora por sí solo. Busca atención veterinaria con mayor rapidez si presenta:
- Encías muy pálidas o blanquecinas.
- Sangrado sin una causa evidente.
- Puntos rojos o moretones que aparecen sin explicación.
- Debilidad marcada o que empeora progresivamente.
- Desmayos o dificultad para mantenerse de pie.
- Dificultad para respirar.
- Convulsiones u otros cambios neurológicos.
Si presenta fiebre, decaimiento o falta de apetito después de haber estado expuesto a garrapatas, también es recomendable consultar, especialmente si estos signos persisten o se acompañan de otros cambios.
Y si además notas que tu perro se rasca o se lame constantemente, puedes consultar nuestro artículo Mi perro se rasca todo el tiempo: causas comunes y qué hacer, donde explicamos otras causas frecuentes de la picazón y los problemas de piel.

Revisión de las encías de un perro para identificar posibles signos de alerta relacionados con su estado de salud.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad de la garrapata en perros?
Los síntomas por sí solos no son suficientes para confirmar una enfermedad transmitida por garrapatas. El veterinario necesita valorar al perro y, dependiendo del caso, puede solicitar un hemograma, pruebas específicas de sangre u otros estudios diagnósticos.
El hemograma puede aportar información importante sobre parámetros como las plaquetas y los glóbulos rojos. Sin embargo, los resultados deben interpretarse junto con los antecedentes, los signos clínicos y otras pruebas cuando sean necesarias.
Puedes conocer los servicios veterinarios de San Blass disponibles para la atención y valoración de tu mascota.
¿Cómo se trata la enfermedad de la garrapata en perros?
El tratamiento depende de la enfermedad identificada, de la gravedad del cuadro y del estado general del perro.
En enfermedades como la ehrlichiosis o la anaplasmosis, el veterinario puede indicar antibióticos como la doxiciclina. Sin embargo, el medicamento, la dosis y la duración del tratamiento deben ser establecidos por un profesional después de valorar al animal.
Si existen alteraciones importantes en la sangre, anemia, sangrado u otras complicaciones, el perro puede necesitar tratamientos adicionales e incluso hospitalización.
Aunque el perro parezca mejorar rápidamente, es importante seguir las indicaciones del veterinario y completar el tratamiento cuando haya sido formulado. No suspendas un medicamento por tu cuenta ni utilices antibióticos que hayan sobrado de otro tratamiento.
¿Cómo prevenir las enfermedades transmitidas por garrapatas?
La prevención es mucho más sencilla cuando forma parte de la rutina. Si tu perro vive en una zona donde hay presencia de garrapatas, no basta con revisar su pelo de vez en cuando.
El veterinario puede recomendar un antiparasitario adecuado para tu perro, teniendo en cuenta su edad, peso, estilo de vida y nivel de exposición.
- Utiliza protección antiparasitaria: el veterinario puede recomendar el producto y la frecuencia adecuados para tu mascota.
- Revisa el pelaje con frecuencia: presta especial atención a las orejas, cuello, axilas, ingles, entre los dedos y otras zonas donde pueden esconderse.
- Revisa después de los paseos: una revisión rápida al regresar puede ayudarte a detectar parásitos antes de que permanezcan adheridos durante más tiempo.
- Controla el entorno: si existe una infestación en casa, patio o zonas donde permanece el perro, puede ser necesario implementar medidas de control ambiental.
- Mantén controles veterinarios: especialmente si tu perro ha tenido exposiciones frecuentes o antecedentes de enfermedades transmitidas por garrapatas.
Además, puedes conocer las diferentes especialidades veterinarias de San Blass disponibles para la atención de tu mascota cuando el caso requiere una valoración más específica.
Preguntas frecuentes sobre los síntomas de la enfermedad de la garrapata en perros
¿Cuáles son los primeros síntomas de la enfermedad de la garrapata en perros?
Los primeros signos pueden ser poco específicos, como decaimiento, fiebre, falta de apetito o menor actividad. Como estos síntomas también aparecen en muchas otras enfermedades, el antecedente de exposición a garrapatas es importante para orientar al veterinario.
¿Mi perro puede tener ehrlichiosis aunque no haya visto ninguna garrapata?
Sí. Las garrapatas pueden ser pequeñas, permanecer ocultas entre el pelo o desprenderse antes de que el propietario las encuentre. Por eso, no haber visto una garrapata no descarta una enfermedad transmitida por estos parásitos.
¿Qué temperatura se considera fiebre en un perro?
La temperatura corporal normal de un perro suele estar aproximadamente entre 38 y 39,2 °C. Una temperatura superior puede indicar fiebre, pero debe interpretarse junto con el estado general del animal. Tocar la nariz o la frente no permite confirmar si un perro tiene fiebre.
¿La enfermedad de la garrapata tiene cura?
Depende de la enfermedad y de la condición en la que se encuentre el perro. Algunas infecciones transmitidas por garrapatas responden adecuadamente al tratamiento cuando se diagnostican y manejan de forma oportuna. El pronóstico puede variar según el microorganismo involucrado y la gravedad del cuadro.
¿Puedo darle antibióticos a mi perro si sospecho que tiene una enfermedad transmitida por garrapatas?
No es recomendable hacerlo sin valoración veterinaria. Un medicamento incorrecto o una dosis inadecuada puede causar efectos adversos, dificultar el diagnóstico o no ser útil para la enfermedad que realmente tiene el perro.
¿Qué hago si encuentro una garrapata en mi perro pero se ve completamente sano?
Retírala cuidadosamente, revisa el resto del cuerpo y observa a tu perro durante las semanas siguientes. Si aparecen fiebre, decaimiento, falta de apetito, encías pálidas, sangrado u otros cambios, consulta con el veterinario e informa que hubo exposición a una garrapata.
Conclusión: observar a tiempo puede marcar la diferencia
Encontrar una garrapata en tu perro no significa automáticamente que esté enfermo. Sin embargo, sí es una señal de que estuvo expuesto a un parásito que puede transmitir diferentes enfermedades.
Por eso, lo más importante es conocer a tu mascota y prestar atención a los cambios. Un perro que de repente está apagado, deja de comer, pierde peso, tiene fiebre, presenta encías pálidas o muestra sangrados necesita una valoración veterinaria.
Las enfermedades transmitidas por garrapatas pueden parecerse entre sí y también pueden confundirse con otros problemas de salud. Una valoración profesional y las pruebas necesarias permiten acercarse a un diagnóstico y establecer el tratamiento adecuado.
Si tu perro tuvo contacto con garrapatas y notas que ya no está como siempre, no esperes a que los síntomas empeoren para pedir orientación veterinaria.
Si necesitas orientación para saber cuál es el siguiente paso, puedes contactar a San Blass y solicitar una valoración veterinaria.
Este contenido tiene fines informativos y no reemplaza la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento indicado por un médico veterinario.