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Mi perro cojea: cómo saber qué le pasa y cuándo es una urgencia
Tu perro se levanta de la siesta, da tres pasos y levanta una pata como si el piso quemara. Diez minutos después camina normal y empiezas a dudar de lo que viste. O al revés: lleva semanas apoyando la pata trasera «medio raro» y ya te acostumbraste. En los dos casos, cuando un perro cojea, la pregunta es la misma: ¿es un golpe sin importancia o hay algo que revisar?
La cojera casi siempre indica dolor en la pata, en una articulación o, con menos frecuencia, en la columna. Que se trate de una espina entre los dedos o de un ligamento roto depende de detalles que tú puedes observar en casa y que le ahorran mucho tiempo al veterinario. Aquí encontrarás qué mirar, qué causas son más probables según la edad y el tamaño de tu perro, qué hacer mientras tanto y en qué casos no conviene esperar.
Si tu perro cojea pero apoya la pata, come y se comporta con normalidad, puedes darle reposo y observarlo uno o dos días. Si no apoya la pata, la tiene hinchada o deformada, la cojera llegó después de un golpe o una caída, o se queja al tocarla, necesita valoración veterinaria el mismo día.
Qué observar antes de decidir qué hacer
Más que un diagnóstico, lo que orienta al veterinario es la descripción de la cojera. Con tres preguntas ya tienes una buena parte del trabajo hecho.
¿Cuál pata es?
Parece obvio, pero a muchos tutores les cuesta identificarla. Una pista útil: cuando duele una pata delantera, el perro suele levantar la cabeza justo en el momento en que apoya esa pata, como si quisiera descargar peso. Cuando es una trasera, es más común ver pasos más cortos, un movimiento irregular de la cadera o un perro que se sienta con la pierna hacia un lado en lugar de sentarse recto. Si el dolor está en las dos patas traseras, la cojera se disimula y puede parecer solo rigidez o una espalda encorvada.
¿Cuándo aparece y cómo evoluciona?
El patrón dice más de lo que parece. Esta tabla no sustituye un examen, pero te ayuda a describir lo que ves:
| Lo que observas | Qué puede sugerir |
|---|---|
| Aparece de golpe mientras corre o salta | Lesión de tejidos blandos, ligamento, herida o cuerpo extraño en la pata |
| Cojea al levantarse y mejora tras caminar un rato | Rigidez articular o artrosis, frecuente en perros mayores o con sobrepeso |
| Levanta la pata trasera unos pasos y luego vuelve a apoyarla | Luxación de rótula, más habitual en razas pequeñas |
| Cambia de pata de una semana a otra en un perro joven de raza grande | Problemas del crecimiento óseo o articular |
| Cojera con fiebre, decaimiento y poco apetito | Enfermedad general o infecciosa, como las transmitidas por garrapatas |
¿Apoya la pata o la mantiene en el aire?
Un perro que apoya poco suele tener un dolor moderado. Uno que no apoya nada, o que la mantiene colgando, casi siempre tiene dolor intenso: fractura, luxación, una herida profunda o una rotura completa de ligamento. Y ojo con el perro que «ayer no apoyaba y hoy sí»: que apoye no significa que se haya resuelto, solo que el dolor bajó lo suficiente para usar la pata.
Un consejo práctico: graba un video. En la consulta muchos perros caminan casi perfecto porque los nervios, los olores y la emoción enmascaran el dolor. Veinte o treinta segundos de tu perro caminando en línea recta, de frente y de espaldas, con buena luz y sobre piso firme, valen más de lo que imaginas.
Causas más frecuentes de cojera en perros
La edad, el tamaño y la raza reducen bastante la lista de sospechosos. Estas son las causas que con más frecuencia explican que un perro cojee, agrupadas de lo más sencillo a lo más complejo.
Problemas en la propia pata
Antes de pensar en articulaciones, revisa lo evidente: un corte en una almohadilla, una uña partida o arrancada, una espina o semilla clavada entre los dedos, una picadura, una quemadura por asfalto caliente o un quiste interdigital. La pista más fiable es que el perro se lame o se muerde esa pata de forma insistente, o que no te deja tocarle entre los dedos. Si además hay enrojecimiento, mal olor o secreción, la herida ya se infectó y conviene que la vea un veterinario.
Después de un golpe, una caída o un accidente
Si la cojera apareció tras un golpe, un salto desde altura o un atropello, piensa primero en una fractura o una luxación, aunque el perro camine. Algunas fracturas no impiden caminar y el dolor se enmascara por la adrenalina durante horas. En nuestro artículo sobre qué hacer ante una fractura tras un golpe o caída fuerte explicamos cómo actuar en esos primeros minutos.
Rodilla y cadera: los sospechosos habituales en perros adultos
La rotura del ligamento cruzado craneal es una de las lesiones ortopédicas más comunes en perros. El caso típico es un perro activo que se tuerce la rodilla persiguiendo una pelota, cojea mucho unos días y luego mejora a medias. Esa mejoría engaña: la rodilla sigue inestable y, con el tiempo, el menisco se daña y aparece artrosis. Una señal que algunos tutores reconocen es que el perro se sienta con la pierna estirada hacia un lado. Sobre las opciones quirúrgicas puedes leer más en esta guía de cirugía de rodilla en perros y gatos.
La luxación de rótula es más frecuente en razas pequeñas: el perro «salta» en una pata trasera durante unos pasos, la rótula vuelve a su sitio y sigue como si nada. Y la displasia de cadera, propia de razas grandes, se manifiesta como dificultad para levantarse, resistencia a las escaleras o un trote en el que las dos patas traseras parecen moverse juntas. Si esto te suena, te servirá revisar la información sobre síntomas y tratamiento de la displasia de cadera en perros.
Perros jóvenes en pleno crecimiento
En cachorros y jóvenes de razas grandes, una cojera sin golpe evidente, o que cambia de una pata a otra, puede deberse a problemas del desarrollo del hueso o de la articulación, como la displasia de codo, la osteocondritis o la panosteítis. Aquí esperar sin diagnóstico no es buena idea: con un esqueleto que todavía se está formando, identificar el problema pronto da más opciones de manejo. Y antes de recurrir a suplementos que recomienda un conocido, conviene saber qué es exactamente lo que le pasa.
Perros mayores y con sobrepeso
La artrosis es probablemente la causa de cojera más subestimada. Se disfraza de «cosas de la edad»: el perro tarda en levantarse, ya no salta al carro, camina menos o se pone rígido después de dormir. Tiene manejo, y mientras antes se aborde, mejor se sostiene la calidad de vida. El peso influye más de lo que se cree, porque cada kilo extra se traduce en carga adicional sobre unas articulaciones que ya están desgastadas; si tienes dudas sobre su condición corporal, mira cómo saber si tu perro tiene sobrepeso.
En perros mayores de razas grandes hay un caso que no debe esperar: una cojera que no cede con reposo, sobre todo si aparece una inflamación dura sobre un hueso, debe estudiarse con radiografías para descartar, entre otras causas, un tumor óseo.
Cuando el problema no está en la pata
Una hernia discal o un dolor de cuello pueden hacer que el perro cojee de una pata delantera sin que haya nada en la pata. Sospéchalo si se queja al mover la cabeza, mantiene el lomo arqueado, tropieza o arrastra el dorso de las uñas al caminar. En la guía sobre por qué un perro arrastra las patas traseras se detallan esos casos. Por último, las infecciones transmitidas por garrapatas pueden provocar dolor articular y cojera, normalmente junto con fiebre y decaimiento.
Qué puedes hacer en casa mientras lo observas
Si la cojera es leve y tu perro apoya la pata, estos pasos sirven para recopilar información y no empeorar nada:
- Reposo de verdad. Paseos cortos con correa, solo para sus necesidades. Nada de pelota, escaleras ni saltos al sofá o al carro. En casa, un lugar con piso antideslizante.
- Revisa la pata con calma. Almohadillas, espacios entre los dedos y uñas, buscando heridas, espinas, hinchazón o calor comparado con la pata del otro lado. Si se queja o intenta morder, detente: un perro con dolor puede morder aunque sea muy manso.
- Anota lo que ocurrió. Cuándo empezó, si hubo golpe o ejercicio inusual, si empeora tras descansar o tras caminar, y cómo está su apetito.
- Graba el video que mencionamos antes, antes de llegar a la consulta.

Almohadillas, uñas y espacios entre los dedos: lo primero que conviene revisar.
Y lo que no debes hacer: darle medicamentos de personas. El ibuprofeno, el naproxeno, el diclofenaco y el paracetamol pueden causar úlceras, daño renal o daño hepático en los perros, y están en casi cualquier botiquín, lo que facilita el error. Tampoco uses el antiinflamatorio que sobró de una ocasión anterior: la elección del fármaco y la dosis dependen del peso y del estado de hígado y riñones de cada perro.
Cuándo no conviene esperar
Esta tabla separa lo que se puede observar un par de días de lo que necesita atención inmediata:
| Señal | Qué hacer |
|---|---|
| No apoya la pata en absoluto o la deja colgando | Urgencia: acudir hoy |
| Pata con ángulo extraño, hinchazón rápida o hueso expuesto | Urgencia: acudir hoy |
| Debilidad en las patas traseras, tropiezos o arrastra las uñas | Urgencia: acudir hoy |
| Cojera tras atropello, caída o golpe fuerte, aunque camine | Valoración el mismo día |
| Llora, gruñe o muerde al tocar la zona | Valoración el mismo día |
| Herida abierta, sangrado o mal olor | Valoración el mismo día |
| Fiebre, vómito o decaimiento junto con la cojera | Valoración el mismo día |
| Cojera leve, apoya la pata, come y juega con normalidad | Reposo y observación por 24 a 48 horas; si no mejora, pedir cita |
| Cojera que va y viene desde hace semanas | Cita de ortopedia: no es urgente, pero tampoco se resuelve sola |
Si estás en Armenia y se trata de una urgencia, el Hospital Veterinario San Blass atiende urgencias veterinarias las 24 horas.
Cómo se llega al diagnóstico
La consulta empieza con preguntas: cuándo comenzó, qué estaba haciendo el perro, si hay antecedentes de golpes o cirugías. Luego el veterinario lo observa caminar y hace un examen ortopédico: palpa cada articulación y la compara con la del otro lado, mueve la rodilla para detectar inestabilidad, revisa cadera y codos, y también cuello y columna.
Con frecuencia el perro siente tanto dolor que no deja explorar bien. En esos casos se puede indicar una sedación suave, que hace el examen más fiable y evita sufrimiento innecesario. Después vienen las imágenes: las radiografías digitales muestran huesos y articulaciones, y según el caso pueden sumarse ecografía, estudios avanzados o análisis de sangre si se sospecha una enfermedad infecciosa. Un detalle que sorprende a muchos tutores: los ligamentos no se ven en una radiografía simple. La rotura del cruzado se deduce por la inestabilidad que se nota en el examen y por signos indirectos en la imagen.

El examen ortopédico compara cada articulación con la del lado sano.
Tratamiento: de qué depende
No existe un tratamiento único para un perro que cojea, porque la cojera es un síntoma. Una herida en una almohadilla se limpia, se cura y se protege. Un esguince leve suele resolverse con reposo controlado y analgesia formulada por el veterinario. La artrosis requiere un manejo continuo que combina control del peso, medicación y rehabilitación. Y lesiones como la rotura del ligamento cruzado, la luxación de rótula, la displasia de cadera o las fracturas con frecuencia requieren cirugía.
El servicio de ortopedia y traumatología veterinaria de San Blass, liderado por el Dr. Luis Gabriel Restrepo, atiende fracturas, luxaciones, rotura de ligamento cruzado, luxación de rótula y displasia de cadera, con soluciones quirúrgicas y no quirúrgicas y programas de rehabilitación para la recuperación.
Errores que complican una cojera sencilla
Dar por resuelto lo que solo mejoró. Un perro que dejó de cojear tras unos días de reposo o de calmantes puede seguir con una lesión activa. Es lo que ocurre con muchas roturas parciales de ligamento, que acaban en rotura completa meses después.
Dejarlo correr porque «se ve contento». Los perros no suelen mostrar el dolor como lo haría una persona. Que quiera jugar no significa que no le duela, y el juego puede convertir una lesión parcial en una grave.
Masajear o estirar la pata. Si hay una fractura o una luxación, manipular la zona aumenta el dolor y puede lesionar vasos y nervios.
Esperar «a ver» con un perro joven de raza grande. Un problema de crecimiento no mejora por sí solo y las decisiones más importantes se toman mientras el animal sigue creciendo.
Preguntas frecuentes sobre un perro que cojea
¿Por qué mi perro cojea de repente si no se ha golpeado?
Puede haber un cuerpo extraño o una uña partida que no has visto, una picadura, una distensión por un movimiento brusco o una rotura de ligamento durante una carrera. También ocurre que una artrosis que ya existía se descompensa un día de forma repentina. Si no encuentras nada visible al revisar la pata, vale la pena una consulta.
¿Mi perro cojea y no llora, puedo quedarme tranquilo?
No necesariamente. Muchos perros soportan dolor importante sin quejarse. Es más fiable fijarte en si apoya la pata, si se resiste a subir escaleras, si se lame la zona o si se muestra más callado de lo habitual.
¿Puedo seguir sacándolo a pasear si cojea?
Solo para lo necesario y con correa corta, en trayectos breves. Evita el parque, los juegos con pelota y las carreras hasta que un veterinario descarte una lesión importante.
¿Qué le puedo dar a mi perro para el dolor?
Ningún medicamento humano ni uno que te hayan recomendado sin examinarlo. Solo el veterinario puede elegir un analgésico seguro para el peso, la edad y la salud de tu perro.
¿Mi cachorro cojea: es normal en la etapa de crecimiento?
No es algo que deba darse por normal. Algunas cojeras de cachorros son pasajeras, pero otras indican problemas del desarrollo que conviene detectar a tiempo, así que lo prudente es que lo revise un veterinario.
¿Por qué mi perro cojea de la pata trasera y luego parece normal?
Es un patrón típico de la luxación de rótula, de una rotura parcial de ligamento o de una cadera con displasia. El dolor aparece con el esfuerzo o con ciertos movimientos y desaparece con el descanso, pero la causa sigue ahí. Conviene confirmarlo con un examen ortopédico.
¿Cuánto tarda en recuperarse un perro que cojea?
Depende por completo de la causa. Una herida superficial o una distensión leve mejoran en días o pocas semanas. Las lesiones que requieren cirugía suelen necesitar varias semanas o meses de recuperación, con controles y, en muchos casos, fisioterapia.
Cuando la duda es si esperar o consultar
Una cojera es un aviso, y lo más útil que puedes hacer con él es mirarlo bien. Si tu perro apoya la pata y está animado, dale uno o dos días de reposo real y observa. Si no mejora, vuelve y se repite, o aparece alguna de las señales de la tabla anterior, no esperes más: cuanto antes se identifique la causa, más sencillo suele ser el tratamiento.
En el Hospital Veterinario San Blass (Cl. 5 Norte #16-78, Armenia, Quindío) puedes agendar una valoración ortopédica llamando al 316 629 8071, o escribirnos desde la página de contacto. Para urgencias, el número es el 312 889 8456.
Este artículo es informativo y no reemplaza la valoración de un médico veterinario. Ante una cojera que te preocupe, consulta con un profesional.